En un pódcast, comunicadores sostienen que el proceso de Arnaldo Giuzzio contiene “pruebas incógnitas”, basándose en las declaraciones de la defensa del exministro que asegura que la Fiscalía introdujo elementos de las que se desconoce su contenido.
Según la acusación fiscal, Giuzzio mantuvo contacto frecuente con el narco brasileño Marcus Vinicius, quien administraba la empresa Black Eagle Group SA, dedicada al blindaje de vehículos, mantenimiento de unidades blindadas, alquiler de móviles de seguridad y venta de materiales de protección.
Una serie de favores, servicios y préstamos de Vinicius a Giuzzio no tenían otro fin más que incluir a la empresa Black Eagle Group en procesos de contratación pública vinculados a la provisión de chalecos antibalas y blindaje de vehículos para el Ministerio del Interior y la Policía Nacional.
Pese a que estas pruebas fueron presentadas por la Fiscalía en el juicio que enfrenta el exministro, ahora buscan instalar que nunca se concretó ninguna licitación a favor de Vinicius, y que solo se trata de una “venganza política” por denunciar al expresidente Horacio Cartes, denuncia que fue desestimada en 2025.
El próximo 6 de abril se concretaría la entrega de la copia espejo del teléfono celular perteneciente al narcotraficante brasileño Lindomar Reges Furtado, socio de Marcus Vinicius Espíndola en el marco del juicio que afronta Giuzzio.
El Tribunal de Sentencia había autorizado la utilización de los datos extraídos de los móviles pertenecientes a Lindomar Reges Furtado como elementos probatorios en el juicio.
Uno de ellos se encuentra en poder del Juzgado a cargo de Osmar Legal, mientras que el segundo aún permanece en Brasil.
