Como cada Viernes Santo, un grupo de personas madrugó para cumplir con la antigua tradición de bañarse antes de que salga el sol, buscando la purificación del cuerpo y del alma. La cita fue en la playa de Remanso, donde varios fieles llegaron para sumergirse en las aguas del río Paraguay.
Según la tradición de los católicos, bañarse de madrugada en un curso de agua en Viernes Santo es símbolo de renovación y bendición. La creencia popular señala que hacerlo antes del amanecer equivale a limpiarse con agua bendita, lo que permite recibir la bendición, el perdón de los pecados y la purificación espiritual.
Entre los presentes estuvo don Alcides Ortiz, quien comentó que mantiene viva esta costumbre desde hace muchos años y ahora la comparte con su familia.
“Cada año venimos acá para poder bañarnos en el agua bendita antes de que salga el sol, como es la tradición. Antes venía con mis padres que ya no están más, ahora vengo con mi señora y mi hijo. Quiero que él aprenda también para que esta tradición no termine”, contó al Popu de Nación/Media.
De esta manera, varias familias siguen manteniendo viva una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa en Paraguay, donde la fe y las costumbres se mezclan con el deseo de empezar el día con el cuerpo y el alma renovados.

